¿La moda mueve el mundo, o el mundo mueve la moda?

Existen prendas que por más que corra el tiempo no pasan de moda y su elegancia deja una estela de distinción, eso le ocurre a la chistera como máximo exponente de la galanura.

John Hetherington, padre de la chistera o también conocida como el sombrero de copa alta, lo sacó a la luz en el año 1797 creando desde un principio mucho revuelo entre la ciudadanía general. A lo largo de los años fue tomando mucho protagonismo en los atuendos de etiqueta, hasta incluso se convirtió en una prenda de absoluta repercusión social ya que eran habituales en las cabezas de personalidades y autoridades de la política y diplomacia internacionales.

morning dress guide

Foto: Morning Dress Guide

La popularidad de la chistera ha tenido sus altibajos, pero siempre ha persistido y se ha mantenido en el mundo de la moda adaptándose de alguna manera a las corrientes y tendencias manteniendo su esencia y laboriosidad.

Hacia la última mitad del silo XIX dejó de estar gradualmente de moda o en auge ya que surgieron a la palestra alternativas como el Bombín y los sombreros de fieltro.

Dando un salto temporal a los tiempos actuales y aplicando el uso de la chistera al deporte de la equitación, sigue siendo la eterna pregunta en las competiciones: ¿chistera o casco?

Bien es cierto que la ilusión de los que se inician al más estilo “Robocop” (evidentemente por su seguridad), anhelan ese gran día que puedan optar a salir a pista luciendo una chistera, esa prenda que es sinónimo de gozar de un nivel hípico de peso como para dejar de protegerse para empezar a lucir el trabajo.

Gemma Ballester (5)

Foto: Candela Martín

Montar a caballo, en sus diferentes disciplinas con las normas en cuanto a vestimenta se refiere, es sinónimo inevitable de elegancia, empaque y cuidado en la imagen que se proyecta. Las pruebas en las que se contempla la posibilidad de lucir la chistera son dignas de un saber hacer a la hora de gestionar cualquier imprevisto que comprometa la seguridad del binomio.

Bruno DC

Foto: Candela Martín

Montar a caballo en sus diferentes disciplinas requiere de medidas de seguridad concretas y comodidad al tratarse de un deporte de riesgo. Muchos son los jinetes y amazonas que se declinan por la seguridad a pesar del nivel de monta y la seguridad del manejo.

Así que en estos momentos, y para atender a los diferentes públicos que persigan cualquiera de las argumentaciones anteriores, existe plasmado en el Artículo 426 del Reglamento de Doma Clásica de la Federación de Hípica Española todo lo relativo al uso de esta flamante y distinguida pieza histórica.

 

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